Probablemente uno de los debates que más se está llevando a cabo en los últimos meses es el del nacionalismo. Mientras que nacionalistas españoles, vacíos de ideología propia, arremeten contra los catalanes calificándolos peyorativamente de nacionalistas, otros nacionalistas españoles, esta vez marxistas (o supuestamente marxistas) calificaban los sucesos como un choque de nacionalismos e intereses burgueses.
Aunque no esté enmarcado con ninguno de estos grupos, veo que ambos tienen razón en lo que alegan: Los que encabezan el independentismo catalán son nacionalistas, el nacionalismo es algo malo y se está produciendo un choque de intereses burgueses. Ahora bien, ¿basta con quedarse ahí? La respuesta obvia es no.
La nación es un constructo burgués creado o bien por una burguesía nacionalista que puso su empeño en crear su nación propia entorno a un pueblo (caso de la nación alemana) o bien accidentalmente al crear la burguesía las condiciones necesarias para hablar de nación (caso de la nación inglesa). Pero estos casos también se pueden aplicar a naciones subyugadas, sin Estado, donde la burguesía ha desarrollado, accidentalmente o no, una nación distinta de aquella que la gobierna. Es el caso, por ejemplo, de Irlanda.
Y el caso es que la nación es un concepto inherente al capitalismo, el capitalismo necesita de la nación y viceversa. No se puede hablar de naciones en fases previas al capitalismo, dado que no existía burguesía dominante que las creara. La nación es, entonces, un progreso frente al feudalismo y una condición material de la clase obrera, que debe asimilar como su propio contexto de lucha de clases, contexto en el que avanzará hacia el socialismo. Es por ello que la clase obrera debe luchar por la independencia de aquellas naciones oprimidas por otras, teniendo siempre en cuenta que es una opresión de una burguesía contra otra.
Aún así, la clase obrera nunca puede denominarse nacionalista. Una persona nacionalista es aquella que defiende a la nación y sus rasgos culturales, comportamiento que un marxista no puede tener, dado que sería defender un sentimiento burgués. Un marxista sólo luchará por la independencia de la nación para poder avanzar hacia el socialismo y, una vez se llegue al comunismo, destruir la nación como constructo burgués que es. Un marxista que viva en una nación oprimida debe ser independentista, pero no nacionalista. ¿Y acaso importa que se llame nacionalista o no? Claro que sí, y para explicarlo pondré el ejemplo del nacionalismo en China.
El considerado padre de la nación en China, tanto en la continental como en Taiwán, Sun Yat-sen, fue el principal impulsor del nacionalismo chino, o quizá no. Sun Yat-sen fundó el Kuomintang, partido político republicano que comenzó como agrupación de ideologías desde el comunismo hasta el nacionalismo de derechas que más tarde evolucionaría en fascismo. De hecho, en el tiempo de Sun Yat-sen, la internacional comunista trabajó muy duro por mezclar el Kuomintang y el Partido Comunista Chino, intentando Sun establecer un modelo de partido leninista. El Kuomintang se fundaba en tres principios básicos, los Tres Principios del Pueblo, que eran la base de la doctrina de Sun.
Como bien sabemos, China siempre ha sido un país con una filosofía muy espiritual, y eso hizo que los conceptos ideológicos de todas las eras tuvieran un aspecto más místico para los occidentales. La riqueza de palabras y conceptos que desconocemos en Europa tiene sus consecuencias cuando los intérpretes traducen del chino textos sobre filosofía y política. Sun habló de minzu, minquan y minsheng, lo que quisieron traducir con una palabra, encontrando como más próximos a dichos significados nacionalismo, democracia y bienestar, aunque las definiciones más acertadas serían gobierno del pueblo, gobierno por el pueblo y gobierno para el pueblo.
Sun defendía que los chinos necesitaban una identidad nacional (no existente en su época, China aún era un país feudal) para unirse contra el imperialismo de las potencias occidentales y Japón. Se puede entender como un nacionalismo anticolonial, la llamada a la unión de los chinos para llevar las riendas de su destino. Aquí se puede hablar de nacionalismo, dado que Sun sí que estaba defendiendo la nación, o más bien la creación de la nación. Este principio, como los otros dos, sería defendido por todos los sectores del Kuomintang y del Partido Comunista Chino.
La diferencia de ideologías que luego defenderían los Tres Principios del Pueblo (habiendo en el Kuomintang sectores socialdemócratas, conservadores y fascistas y en el PCCh sectores marxistas-leninistas, maoístas y trotskistas) provocó que su interpretación también fuera variada. Mientras que en el Kuomintang sí que se llevó a cabo una política nacionalista escudándose en en primero de los principios, el Partido Comunista Chino supo interpretar bien su significado, dejando de ser nacionalista (o por lo menos en algunos sectores).
Se entiende aquí que el nacionalismo es siempre la defensa de la nación. En este caso, defender a la nación fue defender al pueblo, pero eso era porque la nación no existía y el pueblo no podía tomarla para empoderarse. En el caso catalán, por ejemplo, la clase obrera ya tiene una nación que tomar, y defender los valores nacionales es caer en el discurso burgués. La defensa de la independencia de la nación nos hace independentistas, no nacionalistas.
Faisal Ramani
miércoles, 13 de diciembre de 2017
lunes, 11 de diciembre de 2017
Los Reyes Católicos y la fundación de España
Muchas tonterías he visto ya sobre los Reyes Católicos, algunas verdaderas animaladas, como que limpiaron a España de basura (cosa que lógicamente hace referencia a la expulsión de musulmanes y judíos) o una llamada a Pedro Sánchez para que haga un pacto con Rajoy haciendo alusión a que los Reyes Católicos "pactaron para unificar España" (las palabras textuales hablaban sólo de Fernando, misoginia hasta con Isabel la Católica), pasando por el mantra del Águila de San Juan.
Pero esas tonterías no son las que tocan hoy, sino que toca hablar de la creación de España. Muchos utilizan a los Reyes Católicos como punto de inflexión donde España nace verdaderamente, otros llegan a ir atrás, hasta don Pelayo o hasta la Hispania romana, caso mucho más preocupante. No necesito ponerme a explicar cada una de las etapas históricas donde supuestamente España nació y ponerme a desmentir cada una de ellas, cuando lo que puedo hacer es simplemente cuándo nació España.
Antes de comenzar a explicarlo, explicaré lo que son tres conceptos: El pueblo, la nación y el Estado. Un pueblo es un grupo de gente con una cultura común y un idioma común, podría también denominarse etnia, que pueden vivir en un territorio marcado o en la diáspora. Una nación es un constructo creado por la burguesía para unificar a un pueblo bajo un mismo mercado, teniendo como características de la nación el idioma, el territorio, la psicología y la economía propias. Sobre esto habla Iósif Stalin en su texto de 1913 "El marxismo y la cuestión nacional", el cual, a pesar de estar obsoleto a nivel práctico, sigue siendo un análisis teórico irrefutable. Finalmente, el Estado es una entidad política independiente y reconocida internacionalmente que funciona imponiendo leyes.
Ahora que tenemos claros estos conceptos, analicemos la situación de España. Como pueblo, el español no existió hasta bien entrada la Edad Moderna, dado que antes no se dieron los requisitos para poder hablar de un pueblo español como tal (se puede hablar de un pueblo castellano que luego evolucionaría en el español, ocupando más partes de la península). Dado que la formación de las naciones comienza con el capitalismo industrial, la nación española no nace hasta finales del siglo XIX. No se puede hablar de un año concreto, pero yo lo situaría después de la Tercera Guerra Carlista. Finalmente, como Estado, el Estado español sólo comenzó a existir con la llegada de los Borbones, dado que antes los distintos reinos de la monarquía hispánica funcionaban como Estados distintos bajo una unión personal.
¿Entonces por qué se dice que los Reyes Católicos, don Pelayo o los romanos crearon España? Para esto tenemos que remontarnos al siglo XIX, con el nacimiento del nacionalismo. El nacionalismo es un movimiento de exaltación a los valores nacionales, con lo que su ideología propugna la defensa de los constructos burgueses. Por esta época, en la península habían nacido el nacionalismo portugués, el catalán, el vasco y, por supuesto, el español.
Pero el nacionalismo español tenía un componente importante que compartía con el nacionalismo alemán, por ejemplo: El romanticismo. Me parece importante la comparación del nacionalismo español con el alemán porque ambos guardan similitudes.
Muchos autores como Modesto Lafuente comenzaron a revisar la Historia añadiendo componentes patrióticos españoles para fomentar el mito de la España eterna. El primer ejemplo de ello es la creación del llamado "Reino de Asturias" fundado por don Pelayo en el 718. Mientras los documentos de la época hablan de un "Reino de Gallaecia" debido a que no era una unidad política uniforme, sino un conjunto de territorios no ocupados por los musulmanes en la zona de la Gallaecia romana, Lafuente y otros autores prefieren dar a esto un trasfondo de Estado unido bajo un rey cristiano que luchó para expulsar a los invasores musulmanes de la España cristiana, dando inicio a la Reconquista.
Así comenzamos con el mito de la Reconquista, que propone que los españoles cristianos lucharon juntos para expulsar a los musulmanes, que eran muy malos con los que no eran de su religión menos con los judíos, que los ayudaban, haciendo de todo un complot para acabar con el cristianismo en España. Era tanto el patriotismo y la unidad de los españoles que llegaron a despertar a un Santo muerto y enterrado hacía siglos para que luchara junto a ellos, y a hacer que un mercenario que luchó tanto por los cristianos como por los musulmanes se convirtiera en realidad en el símbolo de la Hispanidad que hizo temblar a los andalusíes incluso después de muerto.
La realidad era que los cristianos, al igual que los musulmanes, luchaban entre ellos, se daban puñaladas por la espalda entre primos para conseguir más territorios propios, se aliaban con reinos de la otra religión cuando fuera necesario, etc. No fue más que una lucha de intereses que acabó por dejar en la península a las Coronas de Castilla y Aragón y los Reinos de Portugal, Navarra y Granada. Tras un matrimonio político (y no con amor, como nos quieren mostrar en la ficción española) los Reyes Católicos iniciaron la conquista de Granada y Navarra, expulsaron a musulmanes y judíos (matando a los que no quisieron marcharse o hacerse cristianos), dejaron en peligro de extinción a muchas especies de la península, y comenzaron el expansionismo europeo en las Américas, que se llevaría a cabo mediante genocidios de las potencias europeas a las tribus americanas.
Edulcorar y revisar la Historia para dar un pasado heroico a un pueblo siempre se ha hecho con una intención. En el caso de Alemania o de Italia está claro, la unificación de ambas en un mismo Estado, viniendo de una serie de Estados separados completamente, pero, ¿y en España? En España, justo al contrario de lo que proponen algunos de los defensores de la España eterna, existía Estado español pero no unidad española.
La sociedad española estuvo siempre dividida: Que si cristianos y musulmanes, que si centralistas y foralistas, que si republicanos y nacionales... Y en el momento en el que se desarrolla el nacionalismo romántico español nos encontramos en un momento histórico de enorme inestabilidad para España, además de haber salido de tres guerras civiles donde el liberalismo centralista se enfrentó al tradicionalismo foralista. La necesidad de unir al pueblo bajo la Hispanidad era mayor que nunca.
Pero como dijo Castelao, España es una imperialista fallida, y todo lo hizo a destiempo, porque en el mismo momento que España creaba su identidad nacional, las Américas ya casi se habían independizado en su totalidad, los cubanos y filipinos formaban sentimientos nacionales en ultramar y los catalanes y vascos defendían los suyos con una industrialización más avanzada que la española, lo que provocó que el débil Estado español no pudiera hacer frente al nacimiento de nuevas naciones, como la gallega, en su territorio.
Y así llegamos a la Segunda República Española. En esta época, en la que Filipinas y Cuba ya se habían ido y habían quedado bajo el yugo de otro imperio en alza, catalanes, gallegos y vascos buscaban más independencia política, haciendo que también otros pueblos de España (como los andaluces, los cántabros o los asturianos) quisieran también seguir el camino de estas naciones. La España ilusoria de la burguesía centralista estaba desapareciendo, y así, unos nacionalistas de la extrema derecha que hacían uso de la simbología romanticista de la nación tomaron el poder e impusieron una dictadura burguesa y centralista (de nuevo podemos ver similitud con Alemania).
El gobierno de Franco se encargó de insertar los valores de la España eterna en la educación y el ideario cotidiano de todos los ciudadanos del Estado. Tanto es así que hoy en día inventos que no tienen ningún fundamento histórico están tomados por verdades indiscutibles que convierten en locos conspiranoicos a quienes los desmienten.
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